Cenizas
- Javier Fernández Jiménez
- 14 sept 2025
- 1 Min. de lectura

El fuego también es cultura. Este agosto de pesadilla he tenido esta idea revoloteando por mi cabeza sin parar. Está ardiendo nuestro patrimonio natural, nuestros pueblos, nuestros animales y, lo peor de todo, nuestras personas. Está ardiendo nuestra paciencia. Quizá eso sea lo más peligroso.
Con lo que está pasando esperaría que aquellos en quienes ponemos nuestra confianza actuasen para atender nuestras necesidades y preocupaciones. Pero solo les vemos hablar de ellos mismos, lanzarse gracietas desafortunadas, usar palabras gruesas y recriminarse lo que no han sabido hacer. Su ego les hace creer que son más importantes que todo lo demás. Olvidan sus responsabilidades. Pocos se han remangado de verdad. Es bochornoso. Una vergüenza que da alas a aquellos que piensan que la democracia es fallida y tienen que salvarnos de ella. Los lamentables espectáculos de siempre. Todo ardiendo.
Escucho y leo opiniones por doquier: errores, ideas fuera de tono, conspiraciones, ocurrencias, insultos… pocas opiniones formadas o informadas. Mucho político y poco técnico. Escasa responsabilidad y nula autocrítica. Hablamos de oídas, somos ecos de lo que otros opinan. ¿Deberíamos informarnos? ¿Tenemos la obligación de saber antes de ponderar? Necesitamos más cultura social y política.
Hoy es el fuego, mañana cualquier otra cosa. Y la rueda sigue girando. Y todo, todo, sigue ardiendo poco a poco. Hasta que se consuma y solo queden cenizas.









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