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  • Foto del escritorJavier Fernández Jiménez

Caminar


Foto de Gonzalo Carlos Novillo Lapeyra

Caminaba despacio, tranquilo, dejándose llevar por meros impulsos, por el latido de sus propios pasos. Por la curiosidad o por instinto. No tenía rumbo ni meta. Hacía mucho tiempo que no disponía de las horas necesarias para hacer simplemente eso, caminar, sin más.


Madrid seguía siendo un hervidero a pesar de vivir el último sábado de un agosto extraño, diferente a todos los anteriores, tan parecido a una distopía que parecía irreal. Se obligó a ralentizar sus pasos, a deambular más despacio, a caminar por el puro placer de hacerlo.


Se perdió entre la multitud. Miraba aquí y allá, procurando desentrañar la vida de aquellos con quienes se cruzaba, deseando acercarse a conversar con algunas personas, alejándose todo lo posible de otras. Esquivó alguna propuesta fácilmente reconocible como deshonesta y recorrió aquella riada inagotable de sueños, pesadillas, vacíos y sonrisas. Disfrutaba del placer de ese paseo sin más sentido que el del disfrute, que el de absorber ideas. Se deshizo poco a poco, desvaneciéndose en el ambiente y acabó formando parte de aquel trasiego mundano, tan lleno de vida y zozobra, para siempre.

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