Imagen generada con Microsoft Designer En una pequeña frasquita nació un cosmos colosal, un universo infinito que escapaba del cristal. Contaba con mil planetas, lejanos agujeros negros, miles de estrellas brillantes y un asteroide viajero. Tenía un sol reluciente y algún cometa travieso; en él crecían galaxias que formaban mundos nuevos. En aquella frasca chica se desató un día el viento, y despertó en todas partes un millón de dulces sueños. Fue algo peculiar lo que pasó en